| Fotografía: Kevin González Campos
Por Kevin González Campos | Viernes 7 agosto de 2026
El Cerro Amarillo de Concepción, o Cerro Gavilán como era conocido anteriormente, es una de las diferentes colinas que se encuentran alrededor de la capital del Biobío, acompañándola en sus más de 270 años desde su traslado de Penco hacia el Valle de la Mocha.
Debido a formar parte del predio de Josefina Gavilán, respetable matrona colonial penquista según el Libro de Oro de Concepción, fue conocido originalmente como Cerro Gavilán y donado por Josefina, junto a sus demás tierras, para refundar la ciudad luego del terremoto de 1751.
Armando Cartes, profesor titular de la Universidad de Concepción, indicó que, pese a no haber una fecha exacta del cambio de nombre, para el siglo XX ya era conocido como Cerro Amarillo “por el color de la gravilla que lo compone”.
En un inicio, su extensión abarcaba desde la calle Salas hasta Castellón aproximadamente. Delimitando a la ciudad por el noroeste, el Cerro Amarillo cumplió funciones defensivas al igual que otros cerros con pequeños fortines o miradores, siendo utilizado por el coronel Juan Gregorio de las Heras para su campamento durante la Independencia de Chile.
A principios de la Patria Nueva, luego del inicio de una serie de operaciones por parte del Ejército de los Andes para expulsar a los realistas. En Talcahuano se replegaron las tropas del brigadier José Ordoñez, a la espera de los suministros enviados por el virrey del Perú y llegando el 1 de mayo a la comuna puerto, conforme a información de la Academia de Historia Militar.
Mientras tanto, las fuerzas patriotas del coronel argentino Juan Gregorio de las Heras, provenientes de la victoria en Curapaligüe, se asentaron en el Cerro Gavilán y aprovecharon la privilegiada ubicación para controlar la ciudad de Concepción y los caminos hacia el puerto.
Pese a que las fuerzas de Ordóñez no presentaban las condiciones óptimas para un combate, faltando armas y soldados, el ánimo estaba dispuesto junto a la necesidad de evitar la llegada del refuerzo patriota comandado por O’Higgins. Por ello se comienza a plantear una serie de ataques simultáneos, liderados por Ordóñez y el coronel Morgado, en distintos puntos del campamento para entorpecer el contraataque patriota.
| Imagen: Biblioteca Nacional Digital
A las seis de la mañana del 5 de mayo de 1817, se pudo observar la columna de Ordóñez marchando hacia el cerro y repelida por la artillería de Las Heras. Aunque luego se vio rodeado tras el ataque sorpresa a cargo de Morgado, defendiendo el campamento un joven Ramón Freire como teniente coronel, comenzando el combate entre ambas fuerzas.
No obstante, el ataque español se vio frustrado por las fuerzas patriotas, debiendo Ordóñez retroceder tras la oportuna llegada de los refuerzos de O’Higgins, finalizando el combate con una asegurada victoria patriota alrededor de las diez de la mañana, según la Academia de Historia Militar.
“Si bien fue un combate sin mayor trascendencia estratégica, porque la campaña se perdió en diciembre, durante la fallida toma del Morro, muestra a Concepción, como provincia, pero también como ciudad, protagonista de la independencia, ya que este combate ocurrió a cinco cuadras de la Plaza de Armas”, resaltó Cartes.
Hoy en día, sobre la enorme pileta ubicada a la entrada del paseo, se instaló una placa de mármol en conmemoración de los 200 años del Combate del Cerro Gavilán y “se han hecho recreaciones sobre ello en los últimos años”, indicó Osvaldo Sepúlveda, referencista del Archivo Histórico de Concepción.
Placa conmemorativa del Combate del Cerro Gavilán | Fotografía: Kevin González Campos
Debido a su cercanía con la cárcel, situada en aquellos años en la esquina de Freire y Caupolicán, de acuerdo al Libro de Oro de Concepción, hoy el antiguo Mercado Central, la porción del cerro ubicada en esta última calle fue utilizada como el patíbulo de la ciudad. Lugar donde se fusilaba a los condenados a muerte, como la recordada protagonista de un “crimen pasional” en 1854, Carmen del Pino.
Actualmente, se encuentra el monumento en honor al primer mártir de bomberos en Concepción, el capitán de la Tercera Compañía Manuel Vilchez Vásquez, quien falleció en 1937 tras una violenta colisión entre dos carros bomba al atender una emergencia.
Con el paso del tiempo y debido a la continua expansión urbana de la ciudad, Sepúlveda señaló que el cerro fue cortado con el objetivo de conectar el área de Manuel Rodríguez y la Pampa con el centro de la ciudad. Siendo Rengo la primera calle habilitada para el paso del tranvía a Talcahuano, según el libro Concepción de antaño, 1859-1939.
Además, agregó que la mayoría de los propietarios no querían construir sobre el cerro, continuando con la aplanación del terreno. A excepción de la Escuela Normal de Preceptoras y el Castillo Zulaica-Moraga en su momento, “llegando a tal extremo que, fuera de estos dos pedazos de cerro que quedan (entre Lincoyán y Caupolicán), el resto desapareció”, informó Sepúlveda.
El actual trozo que hoy se conoce como el Cerro Amarillo, ubicado en la esquina de las calles Rozas con Rengo, quedó en el olvido hasta principios de 1930. Momento en que el alcalde José del Carmen Soto comenzó con su recuperación y transformación a un paseo público, inaugurado en 1933 con sus actuales murallas de piedras y diferentes tipos de árboles.
No obstante, el paseo ha experimentado una considerable decadencia, abandono e inseguridad durante varios años, pese a diferentes iniciativas por parte de la Municipalidad, “pero todavía está pendiente una recuperación que haga honor a un espacio que tiene tanto valor natural y patrimonial para la ciudad de Concepción”, recalcó Cartes.
| Fotografía: Biblioteca Nacional Digital
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