| Fotografía: Kevin González Campos
Por Kevin González Campos | Viernes 10 abril de 2026
La pileta de la Plaza de la Independencia es uno de los pocos elementos que ha sobrevivido a lo largo de los años y que recuerdan al antiguo Concepción.
Además, marcó un importante hito para el progreso de la ciudad a mediados del siglo XIX gracias al apogeo económico dado por el trigo y los numerosos molinos en la zona, representado en la diosa Ceres en la cima de la columna.
Sin embargo, en medio de sus faroles, se puede observar un pequeño detalle en uno de los animales nacionales en el Escudo de Armas y que pasa desapercibido por las decenas de personas que transitan alrededor de este monumento penquista, el cual lleva más de 160 años en la ciudad.
“Cuando se mandó a hacer la pileta, hubo un detalle. Los ingleses no entendieron al huemul. No conocían al animal y pensaron que era un error, y la figura la transformaron en un híbrido entre león y caballo, o algo parecido con cola larga”, dijo Osvaldo Sepúlveda, referencista del Archivo Histórico de Concepción.
Escudo Nacional en la estruuctura de la pileta | Fotografía: Kevin González Campos
Hasta mediados del siglo XIX, la actual plaza era muy distinta a la de hoy. Un amplio lugar y libre de adornos, utilizado para las acciones de entrenamiento militar a la vista del gobernador. Lo único que había era un gran mástil en el centro de la misma para izar la bandera del rey y, posteriormente, del Chile independiente.
Según Sepúlveda, el recinto “era un peladero lleno de escombros y en una esquina, diría que en Caupolicán con Barros, se hacía una feria que estaba casi permanente”. Sin embargo, este vacío lugar cambiaría a partir de 1853.
En Concepción, el agua se recogía en los lagos y arroyos cercanos, pero “absolutamente contaminada”, señaló Sepúlveda. Por ello, en aquel año, el intendente Rafael Sotomayor inicia las gestiones para dotar de agua potable a los penquistas mediante la elaboración de una fuente en la Plaza de Armas.
El diseño fue encargado al director general de Obras Públicas, Pascual Binimelis, quien la dotó de una base compuesta por cuatro ninfas que arrojan agua por la boca. Arriba de ellas, cuatro faroles iluminados por gas en un inicio y el Escudo Nacional en medio de cada una de estas lámparas.
No obstante, el elemento más importante es la diosa Ceres, que corona la enorme columna jónica en el centro del monumento con su mirada hacia el sur del Biobío. Armando Cartes, director del Archivo Histórico de Concepción, indicó que la figura no fue de forma al azar. El objetivo era homenajear la riqueza que produjeron el trigo y los numerosos molinos en la zona “y por eso se aprecia a la diosa de la agricultura con una hoz y una gavilla”.
Pese a que la obra llegó de Inglaterra en 1856 y se terminó de construir en 1860, el agua llegó 6 años más tarde debido a que “no se ponían de acuerdo de dónde sacarla”, informó Osvaldo. “Se dotó mediante lo que se llamó el chorrito de Martínez, que venía de lo que hoy día es la cascada, en Aníbal Pinto con el Parque Ecuador”, agregó Armando.
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